¿Amigos en el trabajo? Construir mejores relaciones laborales empieza por nosotros.

Pasamos buena parte de nuestros días trabajando. Compartimos reuniones, almuerzos, conversaciones rápidas en el pasillo, cafés y, algunas veces, también los momentos más difíciles.

Las buenas relaciones no aparecen de un día para otro. Se construyen poco a poco, en esos pequeños gestos que muchas veces parecen insignificantes, pero que hacen que compartir el día con alguien se sienta diferente.

Escuchar también es estar

No siempre tenemos que tener una respuesta para todo.
A veces, preguntar “¿cómo estás?” y realmente escuchar es suficiente para hacerle saber a alguien que importa.
Entre reuniones, pendientes y días que parecen no terminar, detenernos un momento para escuchar a quien tenemos al lado puede cambiar completamente su día.

Reconocer los logros de los demás

Hay algo especial en encontrar personas que se alegran genuinamente cuando algo bueno nos pasa.

Un ascenso, un proyecto que finalmente salió, un cumpleaños, una meta cumplida o incluso ese pequeño logro que solo nosotros sabemos cuánto costó.

Celebrar fortalece la sensación de que estamos rodeados de personas que quieren vernos crecer.

A veces, unas pocas palabras pueden significar mucho.

Entender que cada quien tiene su propio ritmo

No todos trabajamos de la misma manera, ni vivimos nuestros días de la misma forma.

Hay quienes empiezan temprano, quienes disfrutan hacer una pausa para conversar o quienes funcionan mejor cuando tienen un poco de espacio. También hay momentos en los que necesitamos cerrar el día, dejar el trabajo atrás y dedicar tiempo a todo lo que existe fuera de él: la familia, los amigos, los planes personales o simplemente nosotros mismos.

Aprender a conocer y respetar los tiempos de los demás también hace más fácil compartir el día con otros.

También construimos relaciones cuando aprendemos del otro.

A veces, una de las mejores cosas que puede pasar en el trabajo es encontrar a alguien que hace las cosas de una manera diferente.

Las relaciones laborales también nacen de la admiración, de aprender juntos y de saber que haber coincidido con esa persona también nos hizo crecer.

Al final, todo está en los pequeños gestos.
Las grandes relaciones laborales se construyen preguntando cómo está alguien. Escuchando. Agradeciendo. Respetando su tiempo. Celebrando sus logros. Compartiendo un momento.

Pequeñas acciones que, con el tiempo, construyen algo mucho más grande: confianza, cercanía y vínculos que hacen que nuestros días se sientan diferentes.
Y a veces, un pequeño detalle es simplemente otra forma de decirle a alguien: me alegra compartir este camino contigo, por eso te invitamos a que te animes a jugar amigo secreto en tu oficina y hacer de cada momento un espacio para sorprender.

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