Las pequeñas aves que inspiraron a MARIO HERNÁNDEZ

Los colibríes o picaflores son protagonistas de la colección de bolsos para mujer NATIVA de la marca de marroquinería colombiana. ¿Por qué son tan importantes para nuestros ecosistemas? Te contamos.

Uno de los mayores lujos de Colombia es la gran abundancia de fauna y flora. De hecho, nuestro país es uno de los más biodiversos del mundo, lo cual es un motivo de orgullo, pero también una gran responsabilidad.

Esta tierra es la mayor poseedora de especies de colibríes. Se tiene registro de 165, 3 más de las que hay en Ecuador y 47 más de las que cuenta Perú. Esta pequeña ave, perteneciente a la familia Trochilidae, está presente únicamente en el continente americano, desde Alaska hasta Tierra de Fuego, y habita todos los ecosistemas, no solo las zonas subtropicales y templadas de los Andes, donde se encuentran en mayor número, también las que están a nivel del mar e incluso los páramos.

Su increíble capacidad de vuelo, su diminuto tamaño y su particular belleza encantan a primera vista. Muchos tienen plumajes iridiscentes, únicos entre las aves, que no solo son resultado de los pigmentos que hay en sus plumas, sino de la interacción de la luz con ciertas estructuras que se hallan en estas y que intensifican y hacen más vivos los colores.

Estas y otras características inspiraron al equipo de diseño de MARIO HERNÁNDEZ para crear una colección única. Se trata de NATIVA, una línea de carteras, compuesta por dos tipos de modelos, uno grande y uno mediano, protagonizada por una gran ilustración en la que en medio de círculos concéntricos, se evidencia el hábitat de esta maravillosa ave, las flores de las cuales se alimenta y el zarandeo incesante de sus alas representado por el símbolo de infinito (∞), que hace alusión al número de aleteos por segundo que da (entre 60 y 80) y que son imposibles de percibir por el ojo humano

Los colibríes, que se alimentan principalmente del néctar de las flores —el cual toman suspendiéndose en el aire—, tienen una gran importancia para nuestros ecosistemas, ya que son agentes polinizadores de gran cantidad de plantas, en especial de las que se encuentran en zonas altas y frías, donde no hay muchos insectos y mucho menos murciélagos.

Aunque suelen verse fácilmente en los jardines y parques de nuestras ciudades (en tanto en ellos se hallen las flores de las que se alimentan), existen lugares dispuestos para su avistamiento en diferentes lugares del país. Te damos una lista en caso de que quieras disfrutarlos en su entorno natural.

Recinto del Pensamiento, Manizales, Caldas.

Cuenta con un mirador de aves que tiene comederos para colibríes.

Jardín Botánico del Quindío, Calarcá.

Además de contar con un recinto especial para el avistamiento de aves, dispuso también una zona con comederos solo para colibríes.

Observatorio de colibríes, La Calera, Cundinamarca.

Es un sitio especializado en la observación de este tipo de aves.

Jardín Encantado, San Francisco de Sales, Cundinamarca.

Atrae más de 23 especies de colibríes de las 165 que han sido clasificadas en Colombia.

Finca Alejandría, Cali, Valle del Cauca.

Además de colibríes, se pueden observar tangaras, tucanetas y barranqueros, e incluso el águila crestada y el quetzal.

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