Fundación, el cuero en su expresión más pura

Esta colección de bolsos y billeteras para mujer y hombre es una creación de Mario Hernández Zambrano, un homenaje al material que inspiró el nacimiento de su marca homónima y una exaltación al saber hacer marroquinero.

El lujo no se encuentra necesariamente en lo extravagante o en lo opulento, se halla también en aquello que resalta lo esencial, lo verdaderamente valioso. FUNDACIÓN es una colección de bolsos y billeteras para hombre y mujer cuyas siluetas limpias y un tanto minimalistas destacan lo realmente importante: el cuero.

La línea está pensada para los conocedores y amantes de este noble material, para quienes aprecian la mágica sensación de la piel, su olor y su belleza natural. En FUNDACIÓN, la marca lo exalta en su expresión más pura, simple, pero, a la vez, imponente.

Elaborada en 100 % cuero colombiano de curtición vegetal (en su tratamiento se utilizan taninos producidos por una gran variedad de especies vegetales, lo que lo hace amigable con el medio ambiente), desarrollado en San Gil, una pequeña ciudad en el departamento de Santander al norte de Colombia, y protagonizada por modelos atemporales, la colección permite revelar la historia de una materia prima que va adquiriendo carácter con el paso del tiempo gracias a sus huellas y marcas originales.

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Ideada por Mario Hernández Zambrano, fundador de la marca, FUNDACIÓN le rinde homenaje al saber hacer marroquinero, al arte de la talabartería (en los inicios de la marca, el logo era un talabartero), al trabajo del cuero y a la artesanía que implica transformarlo en piezas únicas. Además, está basada en los fundamentos de MARROQUINERA, la compañía que fundó en 1978. 

Se destaca de su diseño que no lleva forro, únicamente la suave carnaza, lo que lo hace ligero. También la doble costura en hilo grueso en color contrastante que se ve en las sillas de montar y, en su versión masculina, el imponente Unicornio de la marca, inspirado en el caballo de paso fino colombiano, patrimonio genético de nuestro país.

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Una historia de amor al color

Una de las grandes apuestas de MARIO HERNÁNDEZ ha sido la mezcla única de tonos y texturas, pero no siempre fue así. ¿Cuándo cambió todo? Te contamos.

Larga ha sido la historia de amor entre MARIO HERNÁNDEZ y el color, pero el enamoramiento no ocurrió de la noche a la mañana. Fue naciendo, poco a poco y lentamente hasta alcanzar su máxima expresión.

Cuando Marroquinera S.A. se constituyó en 1978 y estableció su planta de producción en la carrera 59 No. 9-77, en Bogotá, estaba dedicada a la creación de artículos de cuero para el mercado masculino. El producto icónico de aquel entonces era el maletín Piloto, diseñado para los pilotos y abogados de la época. Era completamente negro. 

La innovación llegó a la marca poco a poco y el primer paso lo dio en los materiales: seis años después de haber explorado el mundo del cuero, la compañía le dio vida a una colección elaborada casi por completo en lona, llamada Marroquinera Sport, ya que el cuero hacía el equipaje muy pesado para los viajeros. La línea era predominantemente negra, a excepción de algunos detalles en cuero color ámbar.

En 1995, luego de que la empresa fracasara con su primera tienda en el exterior, ubicada en el Trump Plaza en Nueva York, pasó a tener el nombre MARIO HERNÁNDEZ y le apostó también al mercado femenino. Aunque en las primeras colecciones la presencia del color era más bien tímida en aquella época, Bogotá era un mercado muy clásico, en especial en los temas de moda, pronto nacería una colección que lo cambiaría todo: Mariposas.

En 1999, el empresario santandereano Mario Hernández Zambrano, fundador de la compañía, encontró en una curtiembre italiana unos hermosos cueros trabajados a mano con mariposas grabadas. Sin pensarlo dos veces los compró y los llevó a su fábrica.  

Aunque en la organización no recibieron muy bien la novedad, hizo oídos sordos y continuó adelante con su idea. En el 2000, con el nuevo milenio, lanzó “Celebra”, línea a la que posteriormente bautizó “Mariposas”, y con ella la mujer se convirtió en la inspiración y usuaria principal de los productos MARIO HERNÁNDEZ. En ese momento arranca esta historia de amor al color, que es también la historia de amor por las mariposas.

Desde entonces, la mezcla de tonos y texturas ha sido una constante en la marca. Tanto así que su fundador decidió seguir nutriendo el idilio y de paso hacer visible

su gran pasión por el arte mediante una alianza con el pintor estadounidense William DeBilzan, otro amante del color, y trasladó las obras del artista a sus carteras. Este es el origen de la colección DeBilzan, que reproduce obras pictóricas dentro de un marco de arte marroquinero.

UN AMOR QUE RENACE

Con la llegada de Lorenzo Hernández hijo menor del fundador a la compañía, este amor renovó sus votos. El director creativo de MARIO HERNÁNDEZ le apostó a la vasta riqueza natural, cultural, artesanal y étnica que ofrece el territorio colombiano para inspirar no solo las nuevas colecciones, también un nueva imagen para la marca. El logo, la tipografía y hasta su icónico Unicornio fueron renovados. Los pullers, los forros internos, los empaques y las vitrinas también pasaron por una metamorfosis en la que el color es clave.

Los tonos originales del logo cambiaron: ahora se puede ver en una combinación de dorado (que representa la lucha de la marca por ser la mejor en el saber hacer marroquinero) y azul (basado en la mariposa morpho azul colombiana, una especie única). Adicionalmente, la ilustradora María Paula Moreno creó una hermosa y colorida imagen que muestra la exótica belleza de la fauna y la flora colombianas, la cual está presente tanto en las colecciones como en la parte interna de algunos productos y en las bolsas de empaque.

La marca hoy se da el lujo del color, porque ha tomado a Colombia como fuente de inspiración y a su infinita variedad de tonalidades, que bañan de la tierra al cielo este mágico territorio, para vestir sus colecciones.   

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La vida es una oportunidad

La historia del empresario santandereano Mario Hernández Zambrano y de la marca a la que le dio vida en 1978, ha sido una lección de resiliencia. ¿Cuál es su secreto para seguir adelante a pesar de los obstáculos? Descubre cómo ambos creador y creación le han hecho frente a los momentos de aprendizaje.

“Todo es un proceso que uno tiene que aprender” es una de esas frases que se le escuchan con frecuencia al empresario santandereano Mario Hernández Zambrano, fundador de MARIO HERNÁNDEZ, y su vida es una muestra de ello.

Ha tenido que empezar de cero muchas veces, pero en lugar de sentirse frustrado y derrotado, siempre ha tenido en su mente una sola idea: insistir, insistir, insistir.

“Nunca sabrás qué tan fuerte eres hasta que ser fuerte es la única opción”, es otra de sus memorables citas y sí que sabe de fortaleza: nació el 31 de octubre de 1941 en Capitanejo, Santander. Mayor de cuatro hermanos, creció en el seno de una familia tradicional que se vio forzada a dejar su tierra y a desplazarse a Bogotá debido a la violencia que sufría tanto la región como el país por esos días. Tenía 7 años.

A los 10 perdió a su padre, así que tuvo que ayudar a su madre con los gastos del hogar. “¿Qué pasó al faltarme papá? Me obligó a salir adelante, me obligó a pensar, me obligó a reestructurarme; me obligó al reto de la vida”, afirmó el empresario en sus redes sociales.

Cuatro años más tarde consiguió su primer trabajo como mensajero de una empresa textil y luego ascendió al cargo de vendedor. Paralelamente, se propuso buscar diferentes fuentes de ingresos para mantener a su familia, que iban desde apoyar a su mamá con la venta de tamales los fines de semana, hasta vender sombrillas en temporada de lluvias.

Al cumplir 19 años se dedicó a arreglar las vitrinas de algunos almacenes del centro de la capital y aunque siempre encontraba la manera de llevar dinero a su casa, a los 21 dejó de querer trabajar para otros. Entonces, decidió montar un lugar en el que las personas pudieran comprar productos alimentarios de alta calidad como quesos y jamones, o tomarse un buen café, y fue así como abrió “La tienda de la esquina”. Después, inauguró una oficina de finca raíz.

Hasta que a su vida llegó el cuero: decidió asociarse con su hermano Álvaro y comprar un almacén llamado “Govis”, que pagaron con las ganancias que este les dejó; posteriormente, cambiaron el nombre a Cuerolandia. Dos años más tarde, ya tenían ocho almacenes en diferentes puntos de la ciudad.

Pero no se quedó ahí. Mario Hernández se dio cuenta que necesitaba crear sus propios productos pues no encontraba en el mercado nada de la calidad que soñaba. Fue así que compró la compañía Marroquinera D.C y trasladó sus instalaciones de Cali a Bogotá. Un día de julio de 1978 la compañía fue registrada Marroquinera S.A.

Años más tarde, en 1992, tomó una de las mejores decisiones de su vida: puso una tienda en Nueva York pensando que tenía el mejor producto y fracasó. “Yo creí que Colombia era, la ignorancia, el país más verraco del mundo. Llevé matas de café, todo era color café y negro, yo no sabía que había estaciones, me cogió la época de la bolsa; sin embargo, estuve como cuatro años. Perdí plata, pero fue la mejor inversión. Ese fue mi MBA”, le contó el empresario a la revista Bocas de El Tiempo.

Una de las razones de esta derrota a la que Mario Hernández prefiere referirse como enseñanza, era el nombre; en ese mercado Marroquinera era impronunciable. “Un amigo me recomendó una firma de España, llegué a Madrid y Carlos Carrión, un hombre grandote, que fue vicepresidente de mercadeo de Telefónica, me dio una clase de mercadeo por todo Madrid, qué es una marca, cómo se maneja y me dijo: ‘Usted maneja una marca de lujo y eso lleva el nombre del fundador’. Llegué a Colombia, dije bajen los avisos de Marroquinera y Cuerolandia y pongamos MARIO HERNÁNDEZ. Eso fue en 1995. Nadie me quería volver a comprar”, aseguró en la misma publicación.

Pero no fue por mucho tiempo. Actualmente, MARIO HERNÁNDEZ no solo cuenta con 44 tiendas repartidas a lo largo y ancho del país, también tiene presencia en Panamá, Venezuela, Costa Rica y Aruba. “¿Qué soy hoy día? Un resultado de mi pasado, de todo lo que he hecho, de lo que he venido superando, de cómo he venido subiendo la escalera de la vida, escalón por escalón, todo eso han sido enseñanzas. Llegar a viejo con satisfacción propia, eso no tiene precio”.

Hoy el mayor lujo de la marca es tener 42 años de experiencia, de aprendizajes y de enseñanzas que no terminan. El lujo colombiano es seguir insistiendo…

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La magia de las mariposas

Símbolo de evolución, pero también de feminidad y sutileza, las mariposas MARIO HERNÁNDEZ han estado presentes en la marca desde hace 21 años. La línea que lleva su nombre es vestida cada temporada con diferentes efectos de color para que su cuero siempre renazca.

Las mariposas MARIO HERNÁNDEZ son parte fundamental del ADN de la marca. La belleza, el colorido y el proceso de desarrollo biológico de estos insectos alados, los convierte en una fascinante referencia de nuestra rica fauna colombiana.

En Colombia existen más de 3.500 especies, pero una de las más queridas por la firma es la Mariposa Morpho Azul, que se caracteriza por su gran tamaño (llega a medir hasta 20 cm) y su exótico color azul iridiscente, aunque este no es más que el producto de un efecto de la luz reflejada en las escamas de la parte superior de sus alas.

El particular tono fue tomado como inspiración para darle vida al nuevo logo de la marca y está presente en la colección Primario Color, combinado con amarillo oro. Por supuesto, las mariposas más importantes para la marca son las de la colección que lleva su nombre y cuya historia empezó hace 21 años.

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Las Mariposas MARIO HERNÁNDEZ

Mario Hernández Zambrano se enamoró de las mariposas en 1999, cuando encontró en una curtiembre italiana unos hermosos cueros trabajados a mano con mariposas grabadas. Sin pensarlo dos veces, el empresario santandereano, nacido en Capitanejo, un pueblo al norte de Colombia, los compró y se los llevó a su fábrica de carteras en la zona industrial de Bogotá.

Estaba entusiasmado con la idea de crear una colección, pero al interior de la compañía la noticia no recibió el mismo respaldo. Aun así, como buen visionario, le dio vía libre a la línea. “¿Es que ustedes me van a comprar la producción? No, ¿cierto? ¡Entonces háganlo!”, fue su respuesta a los escépticos.

En el año 2000 nació “Celebra” y con la llegada de un nuevo milenio, MARIO HERNÁNDEZ pasó de enfocarse casi exclusivamente en el mercado masculino, a especializarse también en el femenino. El primer modelo fue un bolso de cordón o tula de cuero italiano grabado con mariposas que salió en edición limitada. Las primeras carteras se agotaron rápidamente.

En ese entonces, el empresario no sabía que aquello que visionaba para MARIO HERNÁNDEZ, una colección protagonizada por estos insectos alados, se convertiría en la línea emblemática de la firma. 21 años después es imposible concebirla sin ellos.

Nuevos colores cada temporada

Cada seis meses, la marca renueva el color de sus Mariposas para que siempre renazcan. Y así ha sido. Hoy, las Mariposas MARIO HERNÁNDEZ se reconocen en cualquier lugar de Colombia y en algunas partes del mundo.

Su éxito llegó, incluso, a la pantalla chica, gracias a que Marcela Valencia, uno de los personajes más sofisticados de la famosa telenovela Yo soy Betty la Fea, llevó carteras de la colección Mariposas en muchos episodios. Eso consolidó su condición de línea emblemática con solo tres años en el mercado.

En 2003, MARIO HERNÁNDEZ celebró su aniversario número 25 y decidió refrescar la línea. Para hacerlo, llegó a un acuerdo con la curtiembre italiana que le surtía los cueros de Mariposas con el fin de que le creara una placa exclusiva. Además, contrató al consultor de accesorios Carlos Mario Osman –quien ha asesorado a afamadas firmas internacionales como Gianfranco Ferré, Bally, Giorgio Armani y Roberto Cavalli–, para que realizara el diseño.

A partir de ese año, las Mariposas MARIO HERNÁNDEZ, que antes se hallaban puestas al azar sobre el cuero, parecen volar alrededor de una gran MH –iniciales de la marca–, con la que comparten protagonismo. Hoy, también, han pasado de habitar el material insignia de la marca para convertirse en herrajes metálicos y colgantes, e inspiraron la silueta de otra exitosa colección de la firma: Alas.

La presencia de estos hermosos y coloridos insectos alados en la marca es un símbolo del florecimiento y de la transformación que caracteriza tanto a MARIO HERNÁNDEZ como al espíritu de su fundador. No en vano es una de las colecciones más exitosas, tanto en ventas como en reconocimiento.


Creada por manos femeninas

El cuero con el que se fabrican las carteras y artículos de marroquinería pequeña de esta línea tiene un grabado o placa hecho en exclusiva para MARIO HERNÁNDEZ en Italia. Por su delicadeza, es tratado durante casi todo el proceso (a excepción del corte) por manos femeninas, pues las mujeres manejan la piel con mucha suavidad; de hecho, cuando se trabaja con colores suaves, quienes están en contacto con el cuero deben usar siempre guantes para resguardarlos

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La creación de un producto de la colección Mariposas MARIO HERNÁNDEZ inicia en el departamento de diseño, ocupado casi exclusivamente por mujeres; allí se crean los bosquejos de los modelos de cada colección. Estos pasan luego al área de ingeniería (donde prima también el trabajo femenino) en la que se hacen los prototipos; luego, con el cuero y los patrones definidos, se sigue a la sección de corte.

Como los bolsos de la línea no requieren desbaste plano para reducir el calibre del cuero gracias a su placa exclusiva, el paso siguiente es el prearmado, momento en el que se ensamblan las partes pequeñas, y, posteriormente, el armado final. Después se continúa con los acabados, el control de calidad y el embalaje, pasos gobernados por manos de mujer.

“Siempre me han gustado las mariposas. Su historia es hermosa, así como su colorido, su diversidad y su proceso de transformación. Por eso las quise en la marca y por eso siguen en ella hasta hoy”, dice Mario Hernández de su colección emblemática.

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Yolanda Méndez, la sonriente anfitriona de presidencia

El patrimonio más importante de MARIO HERNÁNDEZ es su gente. La mano derecha de Don Mario, fundador de la marca, lleva 37 años de recorrido en la compañía. Esta es su historia.

En MARIO HERNÁNDEZ nos damos el lujo de decir que hemos construido una gran familia. Y uno de los miembros más antiguos, desde que la marca se estableció en Colombia en 1978, es Yolanda Méndez, actual mano derecha de presidencia.

‘Yola’, ‘Yoli’ o ‘Yolis’, como le dicen en la compañía, no solo es una de las personas más conocidas y representativas de la empresa, es, además, la sonriente anfitriona que con su amabilidad y dulce voz recibe a quienes llegan al segundo piso de la fábrica de MARIO HERNÁNDEZ, ubicada en el corazón de la zona industrial de Montevideo, en Bogotá.

Conoció a ‘Don Mario’, su actual jefe, cuando tenía apenas 11 años. Por ese entonces, él tenía una oficina de finca raíz llamada Hernández & Mayorga y su mamá, a quien cariñosamente le llamaba ‘marujita’, trabajaba allí.

‘Yolis’ lleva 37 años en la organización, a donde llegó a los 22, cuando apenas empezaba su vida laboral. Inició su recorrido como empacadora en el almacén de la marca localizado en la Calle 19 con Carrera 5, en pleno centro de la Capital y, poco a poco, fue escalando peldaños: primero estuvo en caja, luego fue vendedora y finalmente administradora de tienda, hasta que pidió una oportunidad para trabajar directamente en la fábrica y poder estar más presente en su hogar.

Tiene tres hijos varones de 37, 36 y 21 años, y una nieta de 11. Los que la conocen dicen que es honesta, trabajadora, comprometida y entregada, que tiene un corazón de oro que late por su familia y por sus hijos, que es una gran mujer, amorosa, buena compañera y amiga; una excelente persona y un ser humano admirable en todo el sentido de la palabra. Cortos se quedarían los elogios que podríamos darle a su disposición, actitud de servicio y calidad humana.

Por eso cuando ‘Yoli’ pidió un cambio -para entonces ya llevaba 10 años en la familia-, este se le dio. En la fábrica inició en armado, pero pronto pasó a la parte administrativa: archivo de cartera, archivo de nómina, facturación nacional, facturación de exportaciones y asistente de la gerencia de mercadeo. Desde hace 17 años es asistente de presidencia.

“Ellos son como mi segunda familia y es un orgullo seguir en la compañía hasta hoy”.

Lujo es haber reunido a una familia que sigue creciendo año tras año.

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Homenaje: maestría artesanal

Esta colección de bolsos para mujer de edición limitada hace honor al laborioso trabajo realizado por nuestros expertos en el manejo del cuero. Cada pieza, tejida completamente a mano, es una expresión de la invaluable herencia artesana de Colombia.

Basado en una técnica de cestería descubierta durante un viaje por Boyacá, el equipo de diseño de MARIO HERNÁNDEZ le dio vida a la colección de bolsos para mujer HOMENAJE, en el que el lujo se expresa mediante la maestría artesanal, una de las grandes riquezas que tenemos como país y un legado de nuestros antepasados.

La colección, conformada únicamente por dos tipos de carteras un tote y una tula pequeña está elaborada con cueros blandos y delgados de napa para confección y su gran atractivo radica en el tejido que le da forma, realizado totalmente a mano por uno de nuestros expertos en el manejo del cuero, Jaime Trujillo, quien lleva 37 años en la compañía.

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Y en esta cartera en especial, el montaje de la manija con chicón se hace igualmente de manera artesanal. Luego de efectuar seis pasadas con hilo encerado para darle resistencia, se ponen, una a una, estas exóticas semillas amazónicas.

Para la creación de cada cara (frontal y posterior) de los bolsos para mujer HOMENAJE, Jaime se toma entre dos y tres horas de trabajo, solo para la realización del trenzado. Pero las piezas llevan un par de procesos adicionales: las borlas de la Tula Herencia se realizan manualmente a partir de una esfera de tagua a la que se le pegan, una a una, entre 18 y 20 tiras de cuero de 5 mm en dos tonos para darle contraste; luego se amarran con hilo y se aseguran con puntadas a mano. La elaboración de cada juego toma dos horas más.

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Un vistazo al pasado

Esta no ha sido la única vez que MARIO HERNÁNDEZ recurre a trenzados en cuero para enriquecer sus productos. A finales de la década de los años ochenta, la marca lanzó una línea de papeleras y porta documentos para hombres cuyas tapas estaban completamente trenzadas, y diez años más tarde, en 2008, también estuvieron presentes en una colección de carteras para mujer.

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El lujo colombiano se expresa en la riqueza de nuestras técnicas artesanales.

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