MARIO HERNÁNDEZ reinventa el patrón MH

La firma marroquinera creó una colección basada en una nueva versión de su icónico estampado para un público ávido de innovación. ¿Cómo nació? ¿Qué piezas viste? Te presentamos el universo de PALENQUE. 

En 2016, MARIO HERNÁNDEZ le dio vida a su patrón MH y con él a diferentes colecciones que hoy día siguen vigentes: PRIMARIO BÁSICO, PRIMARIO COLORES y PRIMARIO BORBOLETRAS.

Cada una tiene un espíritu diferente, pero comparten aquello que les dio forma: un material sintético estampado, creado en exclusiva para la marca, hecho de PVC (en la parte externa) y lona de algodón (en la parte interna), que les da a las carteras menor peso y mayor resistencia y durabilidad.

Este patrón se convirtió rápidamente en uno de los códigos más reconocibles de la marca y ha sido así desde entonces.

Cuatro años más tarde, MARIO HERNÁNDEZ evolucionó la tipografía de su logo y su emblemático Unicornio, y se propuso conquistar una nueva meta: la de convertirse en la expresión del lujo colombiano. Con ello vinieron cambios en todas las colecciones, incluida PRIMARIO.

Hoy, la marca da un paso más allá con PALENQUE, una línea de piezas livianas y de construcción limpia que abre un nuevo capítulo en su historia gracias a este nuevo patrón, que es creación del estudio de tipografía Bastarda, en el que las iniciales de la firma son abrigadas por un motivo de ondas entrelazadas.

Elaborada con la misma lona sintética texturizada de PRIMARIO, aunque con diferente estampado, tiene además detalles en cuero vacuno y herrajes en zamac con acabados en negro níquel. Sus piezas unisex están pensadas para un espíritu urbano moderno que precisa modelos cómodos, prácticos y ligeros que se ajusten a su ritmo de vida.

La colección

PALENQUE presenta una serie de morrales, manos libres, billeteras y otros artículos de línea pequeña que están diseñados para el uso diario. Sus siluetas son delgadas, cómodas, funcionales y se adaptan a diferentes ocasiones.

Entre las piezas se encuentran dos tipos de morrales: con tapa o terciado. Dos alternativas para quienes se transportan diariamente en bicicleta, moto o patineta eléctrica, o que utilizan eventualmente el transporte público, porque se pueden llevar hacia adelante o hacia atrás, y además de múltiples compartimentos internos, cuentan con un bolsillo especialmente diseñado para el celular y una banda que permite ajustarlos a las maletas con asa extraíble.

Al más pequeño le cabe una tablet, al mediano un computador de 13 pulgadas y al grande, uno de 15.

Como novedad, la línea trae también un manos libres horizontal con bolsillo posterior, un neceser plano para viajes súper ligero y súper funcional, que se puede colgar en el baño, y, finalmente, un estuche para los AirPods, además de un tarjetero con cremallera y dos versiones de billetera.

En PALENQUE el lujo se manifiesta en la excelencia de los materiales, en la exclusividad del estampado y en la apuesta por formas innovadoras pensadas en el bienestar de quien las lleva.

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Aguadeños: las manos artesanas detrás del tradicional sombrero colombiano

Esta pieza de artesanía fina pasa por un largo proceso en el que intervienen al menos seis personas. ¿Quiénes son y qué hacen? Te contamos.

El sombrero aguadeño es una pieza representativa de la riqueza artesanal que tiene Colombia. Su laboriosa construcción se realiza ciento por ciento a mano y está en cabeza de un grupo de expertas artesanas que han dedicado su vida casi exclusivamente a la tejeduría.

El proceso solo se lleva a cabo en una población del norte Caldas, Aguadas, —de ahí su nombre— y la elaboración de una pieza puede tardar varios días e incluso semanas.

La historia de un sombrero aguadeño arranca con los pajeros. Ellos son los encargados de recolectar los cogollos de la palma de iraca para luego tratarlos mediante el proceso de ripiado, el cual permite sacar las fibras más finas y flexibles. Luego se cocinan en agua, se secan a la sombra y al sol y, finalmente, se estufan en un horno hermético con vapor de azufre para que logren su característico color natural.

Todos los jueves, viernes y sábados en las mañanas los pajeros van a Aguadas desde las veredas cercanas a vender la fibra procesada. Esta es adquirida entonces por las tejedoras, quienes le dan vida al sombrero en rama (sin terminar).

En el proceso de tejeduría, las artesanas pueden tardar entre 3 y 4 días, si el tejido es extra fino (fibra corriente), y entre 5 y 6 días, si es especial (tejido compacto elaborado con las mejores fibras). A veces mucho más.

Cada 15 días, un sombrerero de la región viaja a esa población y les compra la producción. Usualmente recoge entre 200 y 250 sombreros en rama, sin acabados y sin recortar.

¿Qué hace luego? Los beneficia. Esto significa que les quita los sobrantes, les da forma y los termina.

La primera parte del proceso es el pulido o el recorte de las fibras sobrantes y el corte del ala que se hace manualmente con una regla circular y un bisturí; luego, un artesano especializado los engoma y los pone a secar. Posteriormente, los prensa una primera vez para darles forma y los vuelve a engomar y a prensar para que esta se fije.

Después una costurera les pone los ribetes y en seguida el tafilete y la cinta. Finalmente, los marcan con un sello al calor.

Aguadeños MARIO HERNÁNDEZ

MARIO HERNÁNDEZ decidió exaltar esta pieza de artesanía fina llevándola al nivel de lujo por la belleza de su tejido; además, porque es un elemento representativo de nuestra riqueza cultural y de la abundancia artesanal que nos caracteriza, de nuestro lujo colombiano. Por eso los aguadeños están presentes en la marca.

La firma los adquiere directamente de la fuente no solo para asegurar su calidad, también para contribuir a la permanencia de una técnica que ha pasado de generación en generación.

Cuando los sombreros, sin cinta, sin tafilete y sin marcación, llegan a la fábrica de MARIO HERNÁNDEZ en Bogotá, los expertos de la marca los terminan. Es decir, se encargan de una de las partes más difíciles del proceso final: los acabados internos.

Luego, les ponen la cinta de cuero y los marcan al calor con el emblemático unicornio.

La colección de aguadeños de MARIO HERNÁNDEZ ofrece las dos versiones de tejido (extra fino y especial) para hombre y mujer, y las cintas están hechas en diferentes tipos de cueros y en variedad de colores.

Conoce la línea completa en www.mariohernandez.com.co

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Baúl Morpho Azul, maestría hecha legado

Esta pieza, creada por MARIO HERNÁNDEZ en exclusiva para Johnnie Walker Blue Label, reúne saber hacer, trabajo manual y la historia de dos marcas.

Una pieza de artesanía de lujo es el fruto de años de dedicación a una misma labor, de la cuidadosa elección de los más nobles materiales y de un trabajo hecho a mano con destreza. Pero también es un tributo al pasado… la exaltación de un legado que cuenta una historia única, diferente a cualquier otra.

El baúl Morpho Azul de MARIO HERNÁNDEZ es una pieza que integra el acervo artesanal de la firma marroquinera con el que caracteriza internacionalmente a Johnnie Walker Blue Label.

Su diseño está basado en una de las primeras piezas realizadas por la marca luego de su creación en 1978, el ataché o maletín Piloto, un portafolio de cuero destinado a los pilotos y abogados de la época.

Su estructura rígida y su practicidad fueron la semilla de esta nueva propuesta que reúne todo el saber hacer de una marca marroquinera que ha labrado su maestría por más de 42 años y el espíritu de un whisky escocés creado por una casa que tiene más de 200 años de experiencia en destilación.

Exaltación del saber hacer

Su construcción reúne diferentes técnicas del universo del arte marroquinero que son integradas con gran pericia en un solo objeto: * Por un lado, el corte exacto de todas las piezas que conforman el armazón, las cuales son cuidadosamente ensambladas para que coincidan a la perfección unas con otras. * La doble costura en los ribetes que unen cada parte con precisión y que determinan lo impecable de los acabados.

* El tejido de la cubierta frontal, realizado totalmente a mano por uno de nuestros maestros marroquineros, que es creado a partir de delgadas tiras de cuero de curtición vegetal en dos tonos, las cuales son cortadas y entretejidas con gran minuciosidad mediante una técnica basada en la cestería tradicional.  

Cada color representa a una de las marcas (el caoba para MARIO HERNÁNDEZ y el azul para Johnnie Walker Blue Label) y su unión simboliza la similitud existente entre los caminos recorridos por sus fundadores en diferentes épocas: Mario Hernández Zambrano y John Walker, respectivamente.

* El esfumado o sfumato, una técnica italiana que se hace manualmente con aerógrafo y que es única en cada pieza, le da ese carácter exclusivo que comparten ambas firmas. Además, potencia su vínculo pues este efecto degradado es el resultado del encuentro entre los dos tonos, aunque cada uno es perfectamente reconocible.

Los detalles que marcan la diferencia

A lo anterior se suman los herrajes en zamac con acabado color bronce, creados en exclusiva para MARIO HERNÁNDEZ y contramarcados con el logo de la marca, así como la marcación con clisé de cinta dorada en el interior, que le da al baúl una apariencia cuidada y lujosa, como la de la botella de Blue Label.

También el forro que cubre el interior de la caja, elaborado en textil grueso para resguardar eficientemente la botella y con cuñas milimétricamente dispuestas para evitar que esta se mueva dentro de la pieza.

Está estampado con un sutil patrón de mariposas —ícono de MARIO HERNÁNDEZ— a manera de caleidoscopio en los colores que caracterizan tanto a la firma marroquinera como a la de whisky escocés: dorado y dos diferentes tonos de azul.

Y para finalizar, la manija para transportarlo fácilmente y los porta vasos de doble cara, en los que las dos marcas son igualmente protagonistas.

El baúl Morpho Azul encarna la unión de dos grandes que se han convertido en la expresión de la maestría como legado y que fusionan sus fuerzas en una artesanía de lujo para resaltar los caminos recorridos por dos grandes caminantes.          

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Una nueva conexión con la naturaleza

La pandemia nos dio a los seres humanos una lección de vida: “Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Sí, perdimos muchas cosas, pero también ganamos otras. El contacto con la tierra, fue una de ellas.

La pandemia nos tomó por sorpresa. Llegó con la fuerza de un huracán a desestabilizar nuestras estructuras, pero en especial a forzar un alto en el camino, más que necesario ante el inagotable ritmo de vida y de consumo del ser humano.

Con la llegada de las cuarentenas probablemente hayas experimentado algo que quizás no habías vivido hasta ese entonces: el encierro obligado, la imposibilidad de relacionarte con otras personas, las restricciones a la movilidad y la absoluta necesidad de permanecer en casa.

En pocas palabras, perdiste libertad, en especial la de poder ir a cualquier lugar, a cualquier hora y en cualquier momento, y la de tener contacto cercano con las personas que quieres. Esto hizo que tu hogar se convirtiera en el centro de todo: el jardín infantil o el colegio, el lugar de trabajo, el espacio de entretenimiento, el gimnasio… todo. Y aunque es posible que tu espacio no estuviera preparado para albergar todas las áreas de tu vida, tuviste que adaptarte y hacer cambios, como los ha hecho la madre Tierra desde su nacimiento. 

Una de las grandes transformaciones que movilizó el confinamiento fue el anhelo por la naturaleza. Y si bien es apenas lógico debido al aislamiento preventivo que nos sacó de las calles y los espacios al aire libre, sobre todo parques y playas, haber tenido que bajar la velocidad llevó a muchos a pensar para adentro, a volverse más reflexivos y contemplativos, a valorar lo esencial, aquello que damos muchas veces por sentado.

Y si hay algo básico y esencial para el ser humano es el contacto con la naturaleza, aunque es probable que solo hayas caído en cuenta de la falta que te hacía cuando ya no estuvo permitido, al menos por un tiempo, ir a aquellos lugares en donde te encontrabas con ella. Y eso en una ciudad llena de cemento y tráfico, hace la diferencia.

¿Cómo lograr esa conexión sin acudir a esos lugares? Como en el refrán: “Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña”. ¿Esto qué significa? Sí, eso: la naturaleza empezó a colarse en los hogares.

No es que esto haya ocurrido solo por la pandemia, pues desde hace ya algún tiempo hemos oído hablar de las huertas y jardines urbanos; no es algo nuevo, pero lo que sí detonó el confinamiento fue la necesidad de llevar de alguna manera la naturaleza a los espacios personales, especialmente en quienes quizás nunca habían contemplado esa posibilidad. Y esto va más allá de comprar unas plantas para decorar o para que la casa se vea más “verde”.

Muchas personas entendieron el significado de querer una conexión real con las nuevas habitantes de su hogar, incluso desde la semilla misma; de presenciar el proceso de la vida y de sentirse parte de él, de dedicarse a su cuidado y de velar por su fuerte y saludable crecimiento… de considerarlas un miembro más de la familia.

Puede que aún no experimentes ese nivel de conexión e incluso probablemente no tienes muchas matas en tu hogar. Aún así, estamos seguros de que sentiste algo de alivio al poder volver a salir más allá de tu puerta, caminar por el barrio, percibir el aire fresco en tu cara y escuchar los pájaros. Quizás ahora aprecias más poder sentarte en la banca de un parque y observar cómo los grandes árboles se mecen con el viento e inconscientemente buscas sitios más verdes para llenarte de vida, que en Colombia hay muchos gracias a nuestra rica biodiversidad.

Y si aún no te has atrevido, pero sientes el impulso de crear un jardín o una huerta en tu balcón o terraza, en tu sala, en tu cocina, puedes empezar con la asesoría de quienes son expertos en el tema:

En Bogotá, el Jardín Botánico impulsa desde 2004 un proyecto de huertas urbanas, que consiste en hacer prácticas agrícolas para producir alimentos orgánicos y limpios en espacios urbanos de la ciudad. Hasta mediados del año pasado, existían en la capital 432, y si quieres sumar a este número una propia, solo escribe a agriculturaurbana@jbb.gov.co.

El Jardín Botánico de Medellín tiene un proyecto dirigido a las personas amantes del cultivo y el cuidado de plantas ornamentales y jardines, para que puedas hacer consultas acerca de los problemas comunes que las afectan. Para saber más entra a https://www.botanicomedellin.org/botanico-un-jardinero-en-casa/botanico/

Veggies App te ayuda a crear tu propia huerta urbana con cultivos hidropónicos, enseñando una nueva alternativa de producción limpia a cientos de personas en diferentes ciudades del país. Si quieres ser una de ellas, visita http://veggiesapp.com/agricultura-urbana-bogota.html

También te puede asesorar la empresa de paisajismo y jardinería profesional SmartChoice Group que te acompaña desde el diseño del proyecto hasta su instalación y mantenimiento, poniendo a tu disposición múltiples opciones y herramientas. http://www.smartchoiceco.com/es/divisions/huertos-urbanos_59.html

O arranca tú mismo, comprando uno de los kits de Huerta Urbana de Sembramos, tu vivero online, en https://sembramos.com.co/kit-de-huerto-urbano.html. También realizan cursos visuales y presenciales para que perseveres en el intento.

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MARIO HERNÁNDEZ, la expresión del lujo colombiano

La firma marroquinera pasó en plena pandemia por una gran metamorfosis: cambió el logotipo, los colores y el icónico Unicornio, pero, además, realizó una gran apuesta de cara a los nuevos tiempos: manifestar, a través de sus productos, aquello que nos hace únicos como país. Esta nueva aventura le ha valido a la marca varios reconocimientos. Te contamos cuáles son.

En Colombia la palabra lujo nos es muchas veces ajena, lejana y exclusiva de otras latitudes. Nos remite a exóticos reinos en países gobernados por reyes, reinas, emperadores, sultanes o emires; nos hace fantasear con castillos y palacios, y con grandes tesoros escondidos en bóvedas inaccesibles.

También nos trae imágenes, más contemporáneas y de tinte cinematográfico, protagonizadas por limosinas, mansiones, diamantes y vestidos de alta costura. Nos hace soñar con autos, ropa, vinos, relojes y tecnología proveniente de otros continentes para conseguir el estatus que anhelamos o queremos proyectar. Nuestro concepto de lujo se asocia mayormente a lo foráneo, lejos de nuestra propia cultura y de quienes somos. 

Hablar de un lujo colombiano puede sonar contradictorio si nos regimos por esa filosofía del “tener” o acumular bienes materiales, en especial cuando somos considerados un país en vías de desarrollo. No obstante, lujo no es solo “abundancia en el adorno o en comodidades y objetos suntuosos”, también es una “persona o cosa valiosa, excepcional o extraordinaria” o algo de “elevada categoría, excelencia o exquisitez” y de eso en Colombia tenemos de sobra.

¿Qué es el lujo colombiano?

Si bien los conquistadores llegaron a saquear buena parte de los metales y gemas preciosas de nuestras tierras, así como las creencias de nuestros pobladores, quienes vivían en nuestro suelo, nuestros antepasados, tenían un acervo difícil de extinguir: un invaluable compendio de saberes y un entorno natural único en el mundo.

Heredamos de nuestros antepasados técnicas artesanales que se han mantenido vigentes generación tras generación y que le otorgan riqueza visual a objetos decorativos y prendas de vestir; contamos con algunos de los paisajes naturales más hermosos del mundo; tenemos una diversidad de fauna y flora que es la envidia de los países desarrollados; gozamos de una gran variedad de pisos térmicos, así como de un nutrido espectro musical y gastronómico; nuestra gente es cálida y amable, y nuestro espíritu, alegre y festivo.

Nuestro lujo viene de la tierra que pisamos y de la riqueza que esta nos ofrece, de nuestro pasado, de nuestro particular mestizaje, de la historia que nos hizo el pueblo que somos hoy. Este es el verdadero lujo colombiano.

Una gran apuesta

MARIO HERNÁNDEZ ha apostado desde el 2020 a ser la expresión de ese lujo y para lograrlo decidió transformar su imagen y reflejar esta nueva consigna en sus productos. Quiere vivir en el aquí y el ahora –base de la filosofía de vida de su fundador–, pero sin dejar de lado los relatos mágicos que nos caracterizan como país.

Para llevar la firma por ese camino, se realizó un cambio de logo. “Nos basamos en el tipo de letra vigente en 1995 y de la mano del estudio de tipografía Bastarda, le dimos vida a una fuente completamente nueva, llamada Capitanejo, creada solo para la marca, pues la exclusividad es uno de los más importantes atributos del lujo”, cuenta Lorenzo Hernández, hijo del fundador de la compañía y actual director creativo.  

Así mismo se transformó el unicornio –figura mitológica que ha reconocido tradicionalmente a la firma–, por uno inspirado en el caballo de paso colombiano, patrimonio genético de nuestro país, y los colores originales del logo: ahora se puede ver en una combinación de dorado (que representa la lucha de la marca por ser la mejor en el saber hacer marroquinero) y al azul (basado en la mariposa morpho azul colombiana, una especie única). 

Adicionalmente, la ilustradora María Paula Moreno creó una hermosa imagen que muestra la lujosa riqueza de la fauna y la flora colombianas, la cual está presente en algunas colecciones y en la parte interna de las bolsas de empaque.  

Reconocimientos

Estos cambios, que empezaron a ser evidentes a mediados del año pasado, le han valido a la marca varios reconocimientos.

El primero de ellos fue el Premio a la Excelencia 2021 en la Typography Competition que realiza anualmente la revista estadounidense Communications Arts, un evento que celebra el mejor uso de la tipografía como elemento visual principal en el diseño y la publicidad, además de nuevos diseños tipográficos. El galardón fue otorgado por la creación de la tipografía Capitanejo. 

El segundo fue concedido por parte de Federación Colombiana de Asociaciones Equinas, Fedequinas, que nombró a Mario Hernández Zambrano, fundador de la marca, y a su hijo Lorenzo Hernández como “embajadores internacionales del caballo criollo colombiano de paso”, por la reinvención del unicornio de la marca basada en la estructura anatómica de este espécimen.

Y el tercero, una reseña en el prestigioso blog Brand New, una división de UnderConsideration, que registra y proporciona opiniones sobre el trabajo de identidad corporativa y de marca alrededor del mundo. En esta se dice sobre la nueva familia tipográfica y el rediseño de la firma: “es una diferencia bastante sorprendente (frente a lo que se tenía anteriormente) que transforma a Mario Hernández de aspirante a marca de lujo a una marca de lujo real, que incluso si era una antes del precio y el estatus, no se encontraba en el producto físico o en las comunicaciones. En general, es una evolución sólida y es genial ver a una marca sudamericana trazar su propio camino de diseño en lugar de simplemente intentar imitar pobremente los estereotipos americanos y europeos”.

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Resiliencia para emprendedores

Mario Hernández se ha convertido en un consejero de emprendimiento en redes sociales. Sus seguidores lo interrogan con frecuencia sobre su accionar frente a las situaciones difíciles y constantemente habla de cómo superó cada obstáculo en su camino al éxito. Estas son las claves de su capacidad de adaptación.    

“En los buenos y en los malos tiempos solo queda trabajar. Cuando me ha ido bien, me pongo a trabajar. Cuando me ha ido mal, me pongo a trabajar”. Esta frase del empresario santandereano Mario Hernández, fundador de la marca homónima, resume la forma en la que enfrenta los avatares de la vida: si se cae, se levanta y sigue adelante.

Pasa igual en los negocios. En el camino de emprender, unas veces se gana y otras simplemente se aprende”, dice a menudo. A esto se le llama emprendimiento resiliente, es decir, a la capacidad de adaptación a las circunstancias adversas y a la aptitud de continuar la misma ruta con mayores y mejores herramientas. “Fija tus ojos hacia adelante en lo que puedes hacer, no hacia atrás en lo que no puedes cambiar”, es otra de sus máximas.

Sus palabras resuenan en el público por una sencilla razón: habla desde la experiencia, por eso ha logrado reclutar a un fiel grupo de seguidores que escuchan o leen los consejos de emprendimiento que publica diariamente en sus cuentas de Instagram, Facebook y Twitter. Narra lo que ha vivido como empresario de manera natural y sin misterios, con un lenguaje coloquial que le llega a todos, pero, sobre todo, con la autenticidad del que sabe quién es y para dónde va.

“¿Sabías que las mariposas aún cuando tengan el 90 % de sus alas rotas conservan el deseo de seguir volando hacia su destino? Aprende de ellas y levántate las veces que sean necesarias”. Este tipo de mensajes tienen por objetivo empoderar a los emprendedores para que no desfallezcan en su empeño de crear empresa. “Es parte de la naturaleza de los empresarios ser persistentes y optimistas, aunque no está de más hacer un alto en el camino para entender qué errores se cometieron en el pasado y así evitar volver a caer en ellos”, asegura.

Las claves del emprendimiento resiliente

Las siguientes frases de Mario Hernández Zambrano, compartidas a través de sus redes sociales, resumen lo que significa ser resiliente en el campo de los negocios y el emprendimiento y explican cómo ha logrado conquistar las dificultades que se la han presentado a lo largo de la vida. El aprendizaje es un lujo que solo los humildes pueden alcanzar.

“Haz las cosas sin afán. Dios quita, pero también pone. Donde hay problemas también hay soluciones”.

“Hay que saber perder, porque eso te enseña y puedes corregir los errores. Uno aprende con la vida, con las caídas, con los golpes, con todo”.

“Si te fue mal en tu negocio, eso quiere decir que hiciste algo y eso es bueno. Ahora bien SUPÉRALO; es hora de dejar eso atrás y continuar”.

“Los tiempos malos son como la lluvia… inevitables. Mantén la calma y ten en la mira soluciones inteligentes. Hay que estar preparados siempre para los momentos difíciles”.

“Las enseñanzas se disfrazan de fracasos. Lo que aprendas hoy serán próximas victorias”.

“No le temas a los problemas, ellos nos vuelven más prácticos”.

“Un emprendedor siempre busca el camino diferente. El fracaso inspira a los que tienen un propósito”.

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MARIO HERNÁNDEZ, una de las empresas más responsables durante la pandemia

La compañía quedó en el puesto #9 en el listado general y en el puesto #2 en el sector de confección y marroquinería en una medición realizada por Merco. También ocupó el puesto #70 en el ranking de las 100 empresas con mejor responsabilidad y gobierno corporativo en Colombia durante el 2020.

Merco (Monitor Empresarial de Reputación Corporativa) realizó a comienzos de marzo una presentación virtual para dar los resultados de dos importantes mediciones. La primera, el ranking de las empresas más responsables durante la pandemia, y la segunda, el ranking de las 100 empresas con mejor responsabilidad y gobierno corporativo en 2020, un sondeo que toma en cuenta tres pilares fundamentales: equidad de género, responsabilidad social y responsabilidad medioambiental.

Esta compañía viene evaluando la reputación de las empresas desde el año 2000 y su medición está basada en una metodología multistakeholder compuesta por seis evaluaciones y más de veinte fuentes de información.

En el caso del primer ranking, Merco decidió hacer la medición para listar las 30 compañías con mayor compromiso / responsabilidad social durante la pandemia con motivo de las actuaciones que han llevado a cabo para sortear los efectos adversos del Covid-19. MARIO HERNÁNDEZ ocupó el puesto #9 en el listado general y #2 en el ranking del sector de la confección y la marroquinería, un reconocimiento al compromiso de la empresa con sus colaboradores durante este inesperado evento y a su empeño por mantener intactos los salarios y los puestos de trabajo, a pesar del cierre de las tiendas y de la planta de producción a raíz del aislamiento preventivo obligatorio decretado por el gobierno.

En el caso del ranking Merco Responsabilidad Social y Gobierno Corporativo, MARIO HERNÁNDEZ ocupó el puesto #70 entre 100 empresas de todos los sectores del país y el #2 en el sector de confección y marroquinería. Esto se debe en gran parte a los programas de responsabilidad social que tiene la organización con el fin de mejorar la calidad de vida de sus trabajadores:

Los subsidios de vivienda que la compañía entrega anualmente para facilitar la compra o la remodelación de vivienda a sus empleados y los mercados que reciben quienes cumplen los indicadores mensuales de la compañía, con el fin de contribuir y favorecer la economía de sus hogares.

“Este es un gran reconocimiento al valor que le damos a quienes han hecho grande a esta maravillosa empresa: nuestros clientes y nuestros colaboradores. Muchísimas gracias”, dijo Mario Hernández Zambrano, fundador de la compañía, sobre el ranking. Y es que para MARIO HERNÁNDEZ el patrimonio más grande de la compañía es su gente.   

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Las mariposas de las madres colombianas

La colección icónica de MARIO HERNÁNDEZ ha acompañado a las mujeres de nuestro país desde hace 21 años y como las mariposas se ha ido transformando con el paso del tiempo para honrar su nombre y su poderoso proceso de metamorfosis.

La historia de MARIO HERNÁNDEZ no sería la misma si su fundador no hubiera decidido cambiar el nombre de la compañía en 1995 y con ello transformar también el curso que llevaba. Hasta entonces, la marca había estado enfocada exclusivamente en el mercado masculino, pero poco a poco fue incursionando en el femenino. Hoy día las colecciones para mujer representan en promedio el 60 % de las ventas de la organización.

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Este cambio de visión impulsó, además, la llegada de las MARIPOSAS a la firma, una colección que se convertiría rápidamente en la más reconocida y querida por las mujeres colombianas. Además, es la más vendida y tradicionalmente una de las más regaladas en el mes de las madres; de ahí que nos atrevamos a decir que es la colección de las madres colombianas

La línea llegó oficialmente a MARIO HERNÁNDEZ en el año 2000, pero fue en 1999 que el creador de la marca se enamoró de las mariposas. Por aquella época, en una viaje a Italia para encontrar nuevos proveedores, descubrió en una curtiembre unos hermosos cueros trabajados a mano con mariposas grabadas. No lo pensó: los compró y los llevó a la fábrica.

En la compañía no recibieron muy bien la novedad. En ese entonces, Bogotá, ciudad en la que se concentraban las tiendas de la firma, tenía un gusto bastante conservador en términos de moda, al menos en lo que a colorido se refiere, y algunos pensaron que no se vendería. 

No solo se vendió. Las primeras carteras de mariposas que la compañía lanzó, se agotaron. La colección, bautizada inicialmente Celebra, fue además una bocanada de aire fresco para MARIO HERNÁNDEZ y marcó el comienzo del interés de la marca por estar constantemente a la vanguardia del mercado.

Para mantener a las MARIPOSAS vigentes, la firma decidió renovar los colores cada seis meses con el fin de que no se repitieran, y así lo ha hecho hasta hoy. Pero, además, ha creado permanentemente nuevos modelos, tanto de línea grande (carteras) como de línea pequeña (billeteras, cosmetiqueros, cartucheras, tarjeteros, porta pasaportes), que exalten su belleza.

En 2003, la colección se enfrentó a su primera gran metamorfosis: en el aniversario número 25 de la firma, la compañía decidió renovarlas. Para ello, llegó a un acuerdo con la curtiembre italiana que le surtía los cueros con el fin de que le creara un grabado exclusivo y contrató al consultor de accesorios Carlos Marios Osman –quien ha asesorado a afamadas firmas internacionales como Gianfranco Ferré, Bally, Giorgio Armani y Roberto Cavalli–, para que lo diseñara.

Desde ese año hasta nuestros días, la placa de MARIPOSAS es un desarrollo único de MARIO HERNÁNDEZ, que también lleva las iniciales MH. Hoy día la colección representa el 11 % de las ventas totales de la marca y dos veces al año pasa por un proceso de metamorfosis en el que se exploran nuevos colores y referencias.

Por estos días, el equipo de diseño prepara la segunda gran metamorfosis de la línea. En 2022, la marca presentará una evolución rotunda de su colección emblemática para el Día de la Madre.

MARIPOSAS NUDE, AZUL y CHILI

Mientras tanto, y para seguir acompañando a las madres, como lo ha hecho año tras año, MARIO HERNÁNDEZ presenta dos nuevos tonos de MARIPOSAS que se unen al rojo CHILI, un color que ha permanecido en la línea desde hace ya algunas temporadas.

Estas tonalidades se obtienen gracias a un complejo trabajo artesanal conocido como tamponado, que da diferentes efectos y texturas. En el caso de MARIPOSAS NUDE hace que las mariposas se vean sutilmente resaltadas sobre la piel color nude, que a su vez contrasta armónicamente con el cuero charolado negro.

Ver colecciòn

En MARIPOSAS AZUL las muestra firmemente dibujadas sobre la piel azul grisáceo que crea un balance perfecto con el cuero liso azul metalizado de las manijas y la base, en el caso de los bolsos para mujer.

Y en MARIPOSAS CHILI las presenta delicadamente delineadas sobre la suave piel roja que se complementa maravillosamente con el cuero liso café.

Descubre más de esta colección en www.mariohernandez.com.co

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El jardín de mamá

La más reciente campaña de MARIO HERNÁNDEZ rinde homenaje a quienes día a día se empeñan en hacer florecer en cada miembro de la familia su mejor versión. Un homenaje a las sembradoras de vida.

En Colombia, los patios, terrazas y balcones están por lo general llenos de vida. Flores, plantas aromáticas y mini huertas crean pequeños oasis verdes en medio de las urbes y transforman los grises paisajes de pavimento y concreto en ciudades alegres y vivaces.

En ellos, cada planta y cada árbol es único y requiere cuidados específicos. Si reciben aire fresco, luz del sol y la tierra está abonada, pero, sobre todo, si cuentan con las amorosas atenciones de un jardinero, se convierten en una fuente de oxígeno vital para los núcleos urbanos.

Las familias son como estos jardines. Si cada miembro recibe la atención y los cuidados que necesita, se le ofrece la nutrición apropiada y cuenta con el amor y el respaldo incondicional de los suyos, lo más probable es que florezca, que encuentre su lugar en el mundo siendo él mismo.

En los hogares, ese jardinero es usualmente la madre. Es igual aquí, en Colombia, que en cualquier otro lugar del mundo. Es ella quien lleva la semilla y quien la siente crecer desde el primer instante. Es ella quien la alimenta, quien le da amor y cobijo. Es ella quien la lleva a la vida y hace todo lo que esté a su alcance por verla crecer feliz y saludable. Es ella la autora material y emocional de ese jardín.

La campaña “El jardín de mamá” es un homenaje a esa silenciosa labor diaria que realizan las madres con sus familias para que florezcan y que requiere abonos tan poderosos como el amor incondicional, la paciencia, la perseverancia, la esperanza, la fortaleza, la empatía y la templanza, y grandes dosis de optimismo, alegría y sensibilidad.

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Gracias a ellas, el mundo está lleno de seres humanos que procuran ser cada día la mejor versión de sí mismos y que exploran todo el potencial de su ser, no solo para beneficio propio sino también para el de los demás y, por supuesto, del planeta.

A ellas, a todas, infinitas gracias.

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El carriel: renace un clásico antioqueño

Este complemento del vestuario tradicional de los arrieros, campesinos, comerciantes y mineros de esta zona del país es reinterpretado por MARIO HERNÁNDEZ en la colección de bolsos para mujer SANTAFÉ. ¿Qué particularidades tiene su proceso? Te contamos.

El carriel es uno de los elementos más representativos de la antioqueñidad, una importante pieza tangible de nuestra cultura que es resultado del particular mestizaje que tuvo lugar en esta tierra y que nos ha convertido en un país rico en diversidad.

Esta pieza de cuero que se tercia sobre el hombro izquierdo es parte fundamental del vestuario tradicional paisa y un contenedor imprescindible para los hombres que aún se dedican a la arriería, a labrar la tierra, a comerciar de pueblo en pueblo y a la minería en esta región del país.

Su origen está relacionado con la guarnielería y la talabartería española, es decir, “a los trabajos que abastecen de correajes, sillas y demás aparejos a los animales de carga, tiro y montura” (La artesanía en la sociedad actual, Laorden, C. et al.). De hecho, los artesanos lo llaman guarniel.

La palabra como tal se deriva del inglés carry (llevar) y all (todo). Esta expresión, según cita la investigación Marroquinería del carriel antioqueño en el municipio de Envigado, Antioquia, era empleada por los extranjeros que llegaban a la zona para referirse a la bolsa de cuero.

“Se dice que en el carriel se fraguaron los grandes negocios y empresas de Antioquia, que era una herramienta indispensable para el trabajo, no solo por lo que en él se llevaba, sino por la seguridad que representaba para quien lo portaba (Raúl Tamayo, comunicación personal)”, afirma el texto. 

Aunque su uso ha decaído con el paso del tiempo, la investigación asegura que los actuales centros de producción del carriel todavía están ubicados sobre las antiguas rutas de la arriería en Antioquia: Envigado, Jericó, San Pedro y Amalfi. Y en el área metropolitana, se fabrican también en Sabaneta, Bello y Copacabana.

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La reinterpretación de un clásico

Como cuenta Agustín Jaramillo Londoño en El testamento del paisa, hace más de 50 años los carrieles contaban por lo general con dos o tres bolsillos. Hoy no tienen más de nueve, incluyendo las tres secretas o bolsillos disimulados entre los forros. La tapa va siempre forrada en piel peluda y se cuelga mediante una reata de unos tres dedos de ancho, fabricada de cuero delgado y recubierta de charol; algunas van adornadas con ojales metálicos y dibujos hechos con hilos de colores: verde, amarillo y rojo. Gracias a sus características, los arrieros cargaban en ellos todo lo que necesitaban para sus viajes y quehaceres diarios.

Su particular silueta, su versatilidad y su capacidad de almacenamiento inspiraron al equipo de diseño de MARIO HERNÁNDEZ para darle vida a la colección de bolsos para mujer SANTAFÉ, que muestra diferentes versiones contemporáneas y sofisticadas de esta pieza emblemática de nuestros ancestros antioqueños, pero pensada para el mercado femenino.

De formas limpias y prácticas, la colección está elaborada en diferentes tipos de cueros blandos y duros, mates, semi mates y brillantes (nobuk, charol, cuero vacuno liso), en un solo tono o en diversas combinaciones de color.

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